lunes 30 de noviembre de 2009

Me he dado cuenta de que no hago las cosas que quiero hacer por miedo a lo que pensarán los demás.

Al final sí que me fui a las Montañas. Nevó en las cumbres. Hice una foto:



No terminé lo que tenía que decir de Nietzsche:

ENÉSIMO APUNTE SOBRE LAS TRADUCCIONES

En mi anterior entrada traduzco el primer párrafo del Zaratustra de Nietzsche. He aquí el original:

1

Als Zarathustra dreissig Jahr alt war, verliess er seine Heimat und den See seiner Heimat und ging in das Gebirge. Hier genoss er seines Geistes und seiner Einsamkeit und wurde dessen zehn Jahr nicht müde. Endlich aber verwandelte sich sein Herz, - und eines Morgens stand er mit der Morgenröthe auf, trat vor die Sonne hin und sprach zu ihr also:

"Du grosses Gestirn! Was wäre dein Glück, wenn du nicht Die hättest, welchen du leuchtest!

Zehn Jahre kamst du hier herauf zu meiner Höhle: du würdest deines Lichtes und dieses Weges satt geworden sein, ohne mich, meinen Adler und meine Schlange.

Aber wir warteten deiner an jedem Morgen, nahmen dir deinen Überfluss ab und segneten dich dafür.

Siehe! Ich bin meiner Weisheit überdrüssig, wie die Biene, die des Honigs zu viel gesammelt hat, ich bedarf der Hände, die sich ausstrecken.

Ich möchte verschenken und austheilen, bis die Weisen unter den Menschen wieder einmal ihrer Thorheit und die Armen einmal ihres Reichthums froh geworden sind.

Dazu muss ich in die Tiefe steigen: wie du des Abends thust, wenn du hinter das Meer gehst und noch der Unterwelt Licht bringst, du überreiches Gestirn!

Ich muss, gleich dir, untergehen, wie die Menschen es nennen, zu denen ich hinab will.
So segne mich denn, du ruhiges Auge, das ohne Neid auch ein allzugrosses Glück sehen kann!

Segne den Becher, welche überfliessen will, dass das Wasser golden aus ihm fliesse und überallhin den Abglanz deiner Wonne trage!

Siehe! Dieser Becher will wieder leer werden, und Zarathustra will wieder Mensch werden."

- Also begann Zarathustra's Untergang.
Y aquí transcribo la tradución de Froufe:

Apenas llegó Zaratustra a los treinta años, dejó su patria y el lago de su patria y se refugió en la montaña. Durante diez años disfrutó allí, sin cansarse, de su espíritu y de su soledad. Hasta que al fin se transformó su corazón, y una mañana se levantó al iniciarse el alba, y plantándose frente al sol le habló así:
—¡Oh! ¿Cuál sería tu dicha si no tuvieras a los que iluminas? Hace diez años que llegas hasta mi caverna y te hubieras cansado de tu luz y de tu camino si no me tuvieras a mí, a mi águila y a mi serpiente. Cada mañana te esperamos para beneficiarnos de tus pródigos rayos y bendecirte por ellos. Mas he aquí que me he hastiado de mi sabiduría, como la abeja que ha elaborado demasiada miel. Ahora necesito manos que se me tiendan. Quisiera dar y distribuir hasta que los sabios entre los hombres estén gozosos de su locura, y los pobres, dichosos de su riqueza. Por eso debo descender yo a las profundidades como lo haces tú por la tarde cuando te hundes detrás de los mares para llevar tu luz al otro lado del mundo, ¡oh, astro esplendoroso! Debo desaparecer como tú, acostarme, como dicen los hombres hacia los cuales quiero descender. ¡Bendíceme, ojo sereno, tú que puedes contemplar sin envidia hasta la dicha que no tiene límites! ¡Mira esta copa que está ansiosa por vaciarse nuevamente! ¡Mira a Zaratustra que quiere recomenzar a ser hombre!
Y así se inició el descenso de Zaratustra.
Al releer esto he cambiado una cosa de mi traducción: las comillas por un guión.

Mi traducción intenta, dentro de lo posible, conservar el orden sintáctico del original, por la finalidad expresiva. La de Froufe intenta, a grandes rasgos, copiar la intención lírica del original. Mientras que mi traducción va a centrarse más en el aspecto filosófico de la obra, la antes citada se centrará más en la función poética, por eso mi traducción suena un poco peor, y de forma más extraña, por intentar ser fiel al original. La de Froufe tampoco conserva las separaciones de párrafos del original, porque, como ahora explicaré, también los cambia, para que al transcribirlo al castellano, con una nueva prosodia, no suene mal.

El problema principal de aquella traducción es que está hecha tal y como el mismo Froufe lo hubiera hecho, pero, de manera fácilmente demostrable, muy distinta a la que Nietzsche quería, porque al ser Así Hablaba Zaratustra un delirio aforístico, intenta introducir nueva terminología filosófica. En cierta forma es un libro muy pop, igualito que Nocilla Dream.

Es interesante la introducción de la interjección "¡oh!", que no está en el original, y que a veces parece pedir, pero también la pide en alemán, y no está, y más cuando esa interjección "¡oh!" es mucho más típica de las lenguas germánicas, y que, además, es típica en griego, creo, e indica algún caso, el nominativo o el vocativo, si existen en griego, que no sé griego, pero Nietzsche sí creo que sabía, por aquello de que fue principalmente conocido en vida por ser un eminente filólogo clásico, y sin embargo se saltó esa interjección, y todo parece indicar que lo hizo deliberadamente, por eso no veo razón para intercalarla en una traducción.

La primera frase ha de ser una exclamación. Es una exclamación. Así está en el original y así lo escribiría yo. No sé por qué Froufe lo convierte en interrogación.

En la tercera oración dice:

Aber wir warteten deiner an jedem Morgen, nahmen dir deinen Überfluss ab und segneten dich dafür.

Frase que Froufe traduce como:

Cada mañana te esperamos para beneficiarnos de tus pródigos rayos y bendecirte por ellos.

Pasando por alto cómo cambia ligeramente el sentido de la frase para darle un sentido sintáctico y hermenéutico algo más cómodo en español, algo que no me gusta nada es cómo, de cierta manera, mastica la palabra "Überfluss" y la transforma en "pródigos rayos", que posiblemente es a lo que se refería Nietzsche, pero también, al tratarse de un delirio expresionista, quizás no era eso lo que quería decir, además de que no debería ser la labor del traductor la de dar su visión, porque que donde hay una "exuberancia", una "abundancia", él vea "pródigos rayos", que quizás es lo único en lo que puede abundar el sol, no quiere decir que todo el mundo vea lo mismo, y por eso yo utilizo la palabra "aflujo", que además suena bastante parecido a "überfluss", y es una traducción completamente literal.

Yo creo, además, como ya dije en la entrada anterior, que si el autor de la obra utiliza un lenguaje sencillo, sencillo deberá ser el de la traducción, y si se utiliza una palabra complicada, como en el original "Morgenröthe", que yo traduje, y estoy seguro de que es la traducción más apropiada, como "aurora", porque ya dije que Nietzsche, al ser filólogo clásico, había sido muy influido por la cultura clásica, y en las obras clásicas suelen llamar aurora al amanecer, si se utiliza una palabra como aquella, complicada, complicada deberá ser también en la traducción. Es cierto que la traducción de Froufe peca de una peculiaridad de los hispanohablantes, que siempre nos gusta rizar el rizo. De ahí que sea tan difícil traducir a Umbral, y de ahí que sea más fácil leer una traducción al inglés del Quijote que tragarse el cervantino tomo con todo ese castellano antiguo, y la verdad es que los hispanohablantes tendemos a ser considerablemente intrincados en el habla. Una profesora de alemán, y ya se empiezan a dar cuenta ustedes de que he tenido bastantes profesoras de alemán porque, sí, he cursado bastante alemán, decía, porque era alemana, que cuando llegó a España por primera vez no veía la forma de aprender castellano, que le parecía muy difícil, y la verdad es que el español es bastante más difícil que el alemán. ¡Menos mal que nací sabiéndolo!

Para terminar, he de recalcar que Froufe en su traducción se salta una frase. Eso está muy mal.  Y eso es todo lo que tenía que decir sobre esta traducción. No le voy a sacar todos y cada uno de los defectos, porque incurriría en una pesada repetición de todo lo que ya he expuesto, y que es suficiente, a mi entender, para hacer comprender lo que quería decir.

viernes 27 de noviembre de 2009

Otro ejemplo de traducción

Cuando estaba en segundo de Bachillerato, a pesar de haber escogido la modalidad, como he repetido varias veces, de Ciencias de la Naturaleza y la Salud, yo quería estudiar Traducción e Interpretación en la Universidad, carrera, además, de mucho elitismo, casi destinada únicamente a pijos descerebrados que saben inglés, no es mi caso, porque yo alcancé el dominio de esta lengua por pura manía, y siempre me han gustado mucho las distintas lenguas, mas que yo quería estudiar esta carrera también por su caché, sólo para decir que la estudiaba, para ligar, y ya me veía cuando tenía diecisiete años estudiando en la Universidad felizmente y corriéndome en la cara de todos los subnormales de mi clase, de esos paletos que no sabían ni hacer un simple sistema de ecuaciones, de ahí que suspendieran matemáticas, porque tampoco sabían nada de Literatura, ni de idiomas, algunos apenas sabían leer, y leo en artículos sobe el sistema educativo problemas que deben tener mucho en el Ramiro de Maeztu, pero que no tienen nada que ver con los de los intitutos de extrarradio, que no son serios, y no lo digo hiperbólicamente. Simple y llanamente nadie hace nada en serio, pero por no tomarles en serio a ellos le pueden joder a uno la vida y luego, para recordarse a sí mismos que la culpa del déficit del sistema educativo no la tienen ellos, no la tienen los profesores, y sí que es cierto que no la tienen toda, pero sí que tienen mucha, porque salen en huelga si les congelan el sueldo o si los alumnos o los padres de estos les pegan, pero no salen porque el sistema les obliga a actuar automáticamente de una determinada manera, y a esa determinada manera achacan la abyección del sistema.

Siempre me ha molestado mucho la pésima traducción al castellano del Also sprach Zarathustra que tengo en mi haber,  de la editorial Edaf, empezando por el título: "Así hablaba Zaratustra", cuando cualquiera que haya leído esta magnánima obra filosófica o poética sabe que tal oración sirve de colofón a muchas de las diatribas del personaje principal, y por eso no es posible que exprese la continuidad que conlleva el pretérito imperfecto. Por eso y muchas otras cosas, me voy a permitir hacer mi propia traducción del primer párrafo:

1

Cuando Zaratustra tuvo treinta años, dejó su patria y el lago de su patria y se fue a la montaña. Aquí disfrutó él de su espíritu y de su soledad y no se cansó en diez años. Pero finalmente se transformó su corazón, y una mañana se levantó con la aurora, se puso frente al sol y le habló así:

—¡Tú, gran astro! ¡Cuál sería tu dicha si no tuvieras a los que iluminas!

Durante diez años has venido hasta mi cueva: de tu luz y de tu curso te habrías hartado sin mí, mi águila y mi serpiente.

Pero nosotros te esperamos cada mañana, tomamos tu aflujo y te bendecimos por él.

¡Mira! Me he cansado de mi sabiduría, como la abeja que ha elaborado demasiada miel, requiero manos que me sean tendidas.
Quisiera dar y repartir hasta que estén felices
 los sabios entre los hombres con su estupidez
 y los pobres con su riqueza.

Por eso debo emerger de la oscuridad: como haces tú en el crepúsculo (sic) cuando desciendes bajo el mar y aún cuando traes la luz al inframundo, ¡tú, astro esplendoroso!

Debo, igual que tú, hundirme (sic), como lo llaman los hombres hacia los cuales quiero hundirme.

Bendíceme entonces, tú, silencioso ojo que hasta sin envidia puedes ver  una dicha ilimitada.

Bendice esta copa que quiere afluír, ¡que fluya dorada el agua y por todos lados lleve el brillo de su alegría!

¡Mira! Esta copa quiere vaciarse de nuevo, y Zaratustra quiere ser hombre de nuevo.

Y así comenzó el hundimiento de Zaratustra.

También habría que comentar la traducción de Aníbal M. Froufe, la que yo poseo, y que no puedo negar que es aguda y más ingeniosa que la que yo podría escribir, y que denota una excelente comprensión, pero también una comprensión subjetiva. Borges decía que era mejor leer directamente el original, y que la traducción debía ser una reescritura bajo una interpretación personal. Estoy de acuerdo con lo primero, pero no con lo segundo. Yo, por ejemplo, no sé ruso, y por eso no puedo disfrutar de Dostoievski o Soljenitsin en su lengua original, pero no por ello quiero que me mastique la novela un escritor muy inferior a ellos. Prefiero la humildad de una traducción exacta, salvando las distancias. No se puede leer el Quijote sin que el Quijote no sea español y hable de cosas de España, por eso en la traducción no se puede intentar masticar o transformar las frases para hacerlas más comprensibles, cuando esa no era la intención del original.

jueves 26 de noviembre de 2009

Hoy no voy a escribir uno de mis parrafazos. No voy a ir a las Montañas este fin de semana. Estoy harto de parecer un puto loco, de decir que tengo Asperger y por ello todo el mundo crea que tengo que ser un alelado que moquea. Se me diagnosticó hace dos meses, y ya he dicho por qué. Las razones que han llevado mi vida por senderos que me han llevado a abrir una bitácora hecha exclusivamente para decir lo que no tengo huevos a decirle a nadie a la cara, son otros. Otros muy complicados. Hoy quiero explicar otra cosa.

SOBRE LAS TRADUCCIONES

Para hablar bien un idioma, y con un idioma me refiero a la lengua vernácula de un lugar, la única definición posible de idioma, hay que, de cierta manera, introducirse en la mentalidad de un hablante nativo de ese idioma. La situación geopolítica de un área influye de manera explícita en la lengua. Véase el arquetípico ejemplo de la lengua inuit, que según se dice, y yo no la conozco, tiene más de cuarenta palabras distintas para referirse a los distintos tonos de blanco. También estaría el ejemplo de ciertas lenguas de la selva amazónica, en las que ocurre lo mismo con el color verde.

Casi está de más recordar que tales detalles también se encuentran en nuestra lengua, el castellano, incluso a la hora de definirse la fonética. En clase de alemán, una de mis profesoras recalcó una diferencia de base entre las lenguas mediterráneas y las sajonas, relativa al uso de los determinantes posesivos. Mientras que en castellano tendemos a utilizar el artículo indeterminado para referirnos a los objetos, en las lenguas germánicas utilizan el respectivo pronombre posesivo, verbigratia; "cierra los ojos" sería "close your eyes". Mi profesora achacaba esto al carácter más posesivo e imperativo de la cultura germánica, contrapuesto al más generoso de las culturas mediterráneas, así "dame la mano", tendería en alemán a "lass mir bitte deine Hand halten", pasando por alto la interesante particularidad de que un alemán jamás sería tan maleducado de no pedir algo por favor y de manera tan soez como lo haríamos en castellano.

Esta reflexión que siempre tengo cuando estudio idiomas, me vino con fuerza ahora que me entrego al aprendizaje del habla del lejano Cipango. Cuando yo hablo inglés, casi me veo en la obligación, porque es menester del que se jacta de hablar un idioma muy bien, hablarlo de forma que casi no se aprecie que el que lo habla no es un nativo, procuro también elegir una serie de modismos que varían mi personalidad en función del acento que escojo. Reconozco que el único que domino en la lengua de Shakespeare es el acento y maneras del sur de Inglaterra, lo que se conoce casi como "received pronunciation", para tratar de tener ese peculiar "nowhere accent" tan deslocalizado. Por otro lado, yo jamás trataría de hacer ver que no soy español, para ello tendría que estar constantemente haciendo explicaciones sobre mis neologismos al comunicando.

Comparadas con las que tiene con el japonés, las diferencias entre el inglés y el castellano son nimias, y a pesar de ser el japonés una lengua muy sencilla en sus preceptos básicos, la extraña forma de ser de esta lengua la hace a veces inextricable.

Hace unas semanas vi en un programa de televisión a lo que creo recordar que era un deportista, escritor o músico que había vivido en Japón, y que tuvo problemas con la excesivamente educada forma de ser los nativos. El japonés es muy reticente a la hora de decir "no" o de obligar a un igual a hacer algo, también es cierto que los japoneses tienen una rigurosa conciencia de clase, cosa que también se refleja en su lengua.

Un interesantísimo detalle de este idioma, y que es el que me ha hecho escribir esta entrada, es la inexistencia de un verbo equivalente a nuestro "deber", que también es cierto que por ese carácter más generoso y mediterráneo de los españoles, no es tan usado como el "must" inglés o el "müssen" alemán.

Para decir "deber" o la forma más propia del habla española "tener que", el japonés dará un interesante rodeo, como por ejemplo: "Sonna ô-sawagi wo shite wa ikenai, moshi suru nara kimi wa kyôshitsu kara denakereba naranai", que podría traducirse correctamente por "no hagas ese ruido, de hacerlo tendrás que salir de clase" —esa es, al menos, la traducción dada por mi gramática—, pero cuya traducción literal sería "no se está bien haciendo ese ruido, de hacerlo, de clase no estaría bien —naranai— que no te fueras —denakereba, las formas verbales japonesas son impersonales y se deducen por el contexto, de ahí que use formas reflexivas a la hora de interpretarlo, para ser estricto en la traducción—". Los japoneses utilizan mucho la doble negación para afirmar en su habla. Ahora quizás comprendan por qué los orientales, como el señor Miyagi, perdónese el topicazo, hablan de esa forma tan peculiar.

Al leer una corta biografía de Francisco Umbral, uno de mis autores preferidos, me percaté de que este autor no es conocido en el extranjero por las dificultades con la traducción. Y me he sentido insultado por las pésimas traducciones de Joyce o de Chesterton que me he tenido que leer, derivadas de lo difícil que es ser fiel al original. Por ello voy a traducir, sabiendo que tienen razón que es difícil traducir a Umbral, el primer párrafo de Leyenda del César Visionario, porque es difícil y raro, pero no imposible —la traducción conserva los intencionados solecismos del original, si el original es complicado, la traducción también ha de serlo, que no se haga como con las traducciones al inglés del Quijote, y sí, me he tenido que inventar palabras nuevas yo también—:

In a Salmantino (1) Burgos of tedium and plateresco, in a Burgalés (2) cold silvered Salamanca, Francisco Franco Bahamonde, clothed table dictator, has some chocolate with soconusco (3) and signs death sentences. His youth was not demursed (4) by african summers or legionary nights, despite the legend, but a youth that sinks (sic) like a flower in a marsh, in the white liniency of a premature, greasy kindosity (sic), as if the virile root of the soldier who is winning a war was flooded in bloody peace, barracks flattering and nun chocolate. His voice, when he commands, has shakings of hypocritical remoteness and sounds like fake, slim, female metal. The Generalísimo, less Caudillo (sic) than ever in that lone snack time, gathering with his hallows with the file, with the story of every man he is going to kill or jail, keeps his red, sleeping cap like, requeté (5) beret, but without the bravery of such a coiffure, and sometimes applies the corner of a napkin on his black, epocal (sic), trimmed moustache, while he reads placid red memorials of  barracks burocracy and violent artery. A galician angel and a jew angel come into themselves in his dark eyed soul while his prioral hands wet his cake, stroke his moustache or write in the margin: «Garotte and Press». That is to say, punishment and exemplary advertising (exemplary for both arrays, everything is known from a side of the trench to the other). It has become more usual condemning more for gaining more respect from the enemy than because of the pleasure of punishing. He does (sic) have known this since his years of legionary adolescence.

(1) Salmantino: gent. from Salamanca, Spain.

(2) Burgalés: gent. from Burgos, Spain.

(3) Soconusco: Typical South-american powder used in for adding flavour to chocolate.

(4) Invented word. "Recastar" in the original.

(5) Requeté: Military association of the Spanish Civil War.

martes 24 de noviembre de 2009

Este relato es también de hace un año. Esto es lo mínimo que dan por relato. Es tan vago que ni siquiera lo escribí en serio, es tan vago que parece poesía. Lo escribí por escribir, porque cuando lo escribí quería escribir, pero no sabía cómo. Ahora hago las cosas un poco mejor, de hecho estoy ahora con el que creo que es mi último capricho, ya saben ustedes las reglas, si me sale bien no lo colgaré, si me sale mal, sí. Ya sólo tengo dos relatos en concurso, y uno de ellos, cuando salga el fallo y vea que no he ganado, probablemente lo colgaré, porque ya no me convence, porque también es muy vago, porque sólo sé escribir vaguerías, y esta bitácora va contra la vergüenza. Además tiene cursivas. Por aquella época estaba leyendo a Faulkner.

CAPRICHO SEGUNDO: SÓLO UN RUIDO SORDO

TORMENTA

Seguro que no pensaba el que llaman “el Bone” ni en Schiller ni en Friedrich cuando, mechero en puño, se dirigía bajo una improbable tormenta al encuentro de otro al que los desgarradores gritos de su desesperación interna obstruyen sus oídos y los llenan de ruido. Sus cómodas zapatillas de marca procuraban quebrantar el asfalto como un mal coloide y el efímero fulgor de los relámpagos se confundía con los destellos de los semáforos, de los coches, de las acogedoras farolas, de los diáfanos escaparates, de las refulgentes ventanas de los edificios, de la polvorienta luna neblinosa y de los reflejos de todos los caminantes que corren por la calle a resguardarse. Sabía que nadie vencería pero, al contrario de lo que dicen los cobardes, sabia que nadie podía perder, o que él, al menos, no. Pensaba en matarle, en romperle la mandíbula, pensaba en querer destriparle, en besarle y en morderle los huesos y beber su hiel oxidada. Sus puños eran, sin embargo, ápices de fuerza que sólo provocaban chispas en la carne. Los gritos ahuyentaban el miedo y sólo un ruido sordo.

Allí estaban los demás, esperando entre las sombras, como keres sedientas de sangre, en el claroscuro de la tormenta. Los demás eran metafísicos, “el Bone”, solipsista, y no existían, no tenían palabras, sólo ecos, no existían. Sólo un ruido sordo.

—¿Estás bien, tío?

Sólo un ruido sordo.

—Es que te juro que le voy a matar, me cago en la puta. Le voy a reventar a hostias, le voy a quitar to'a la tontería al puto vacilón de los cojones.

De la mano en su espalda, sólo un ruido sordo.

—Así se habla, joder. Si es un tonto, no te va a durar ni dos hostias.

Y, en contra de la lluvia, marcharon. Salpicaduras en el asfalto. Las calles de la ciudad vacías. Niños atemorizados en sus habitaciones contemplan las figuras opacas que dibujan sus juguetes en contra de los rayos y se estremecen ante el abominable tronar de las nubes. Todos se esconden a esperar, todos, entre el ruido sordo.

Empezando a emerger de la sinfonía de ruido en la que se ahogan, los otros. Atacan con cinismo pero el cinismo no existe en un mundo de ruido en el que pronto acabará la noche.

—¡Eh! ¿Qué haces con el mechero, eh? A ver si voy a llamar a mi primo que tiene pipa, tontos.

Y ríense todos.

—¡Anda, cállate, pipa, que tú no conoces!

El del acné en la cara de ojos oscuros y profundos, el del orbe metálico en la ceja dice:

—Échale dos cojones, coño.

—¡Venga, tonto! ¿Qué querías decirme, subnormal?

Salta la cascada, zambúllese en la lluvia, unas pisadas se difuminan en un río de asfalto y, entonces, el ruido sordo mezclado con gritos de arenga se transforma en érebo y un puñetazo furtivo.

ÍMPETU

—Mira, Jose, lo primero que tienes que reconocer es que la violencia no lleva a ningún sitio, que no puedes solucionar todos los problemas con violencia, ¿entiendes lo que quiero decir?

Asiente entre el ruido sordo.

—Mira, Jose, en esta hoja me vas a hacer una redacción sobre por qué no se debe usar la violencia, ¿vale? Volveré dentro de una hora, y quiero verla terminada, bueno, quiero ver algo escrito, y algo sincero, ¿entiendes? Tienes que tomarte esto en serio, Jose, si no nunca saldrás de aquí.

Él, sin embargo, sabe que el ruido sordo no le abandonará, la psicóloga no persiste.

¿Qué pongo de título? No sé. Estas mierdas se me dan fatal. No sé. No lo sé hacer. ¿Se lo pregunto? Profe, ¿qué pongo de título? ¿La puedo llamar profe? No sé. Soy tonto. Esos putos empollones del instituto... Son unos tontos. ¡Menudo pipa ese “gafas”! Si es que ¡cómo puede ir con esa cara! No lo entiendo. No lo entiendo.

Un ruido sordo.

Si a mi me pegaran también sería así. Además el tío va to' feliz por la calle como si na'. La vida hay que vivirla. Esos tontos se pasan el día estudiando. La vida hay que vivirla. Mira “el Drogui”, que parecía que le íbamos a encontrar pidiendo en la calle y mírale ahora, un tío de provecho, bueno, todavía sique siendo un poco “drogui”. ¡Joder! Y yo ahora con esta puta mierda de redacción, sólo por zurrarle a un subnormal. Si es que tengo mala suerte yo también. Soy lo más tonto. Se van a descojonar éstos de mi de una forma... ¡Que les jodan! Si es que ésto es pa' tontos, estas mierdas... Yo soy feliz con mi porrito, vviendo la vida. Ya cuando sea mayor, ahora tengo que vivir la vida. Ya cuando sea mayor. Esos tontos no tienen vida. Todo el día estudiando. Yo me voy con los colegas a echar un “Pro” y ellos ahí estudiando las plantas. Yo las plantas me las fumo. ¡Qué buena esa!

—¿Jose? ¿Qué tal? ¿Has escrito mucho? ¿Nada?

Sólo un ruido sordo.

—¡No has echo nada? ¡Joder, Jose, céntrate un poco!

Sólo un ruido sordo.

Céntrate tú, no te jode...

—No vas a salir de esta habitación, Jose, te lo digo por tu bien.

Eso porque tú lo digas, puta de mierda.

—¿Tienes algún problema, que no dices nada?

Tú eres mi puto problema. Se cree esta pija de mierda a la que dieron de todo que me puede venir a mi a decirme que haga una mierda de redacción. ¿Para qué, eh? Para nada. ¡Que la follen! Paso de ella.

—¿Jose,me estás oyendo?

Sólo un ruido sordo.

Cállate, zorra. Me tienes asqueado.

—¡Que si, joder!

Posa la psicóloga su mano cálida.

—¡No me toques, joder!

Unos ojos fríos y verdes remachados.

—A mi no me mires así, zorra, ¡que te meto una hostia!

—¿Qué? A mi no me vuelvas a hablar así. Ni se te ocurra. ¿De qué estamos hablando, Jose? De no usar la violencia, ¿vale?

¡Cómo me puedes pedir algo así, zorra? ¿Qué coño sabrás tú?

—¡José!

—¡Que no me grites, zorra!

—Muy bien, ahí te quedas.

Si es que no te reviento la puta silla en la cabeza porque eres tonta, porque me mandan al talego, que si no...

Una puerta se cierra y el ruido sordo se hace estruendo y “el Bone” siente que se le salen los ojos de las cuencas del vapor que le llena la cabeza y el fragor se hace estrépito y ellos dos en la puerta por la noche besándose cándidos.

lunes 23 de noviembre de 2009

No sé. Leí un artículo hace unas semanas en el país, un artículo de Javier Cercas en el que cuenta una anécdota bastante interesante, o no tanto. Dice que en uno de sus viajes cuando tenía veinticinco años, quiero decir, él nunca se había planteado presentarse a un concurso, que odiaba los concursos, que odiaba los premios o algo así, decía. Imbécil, ojalá a mí me dieran premios, es más, si no admito que me publiquen en revistuchas es porque yo escribo para que me den premios, sin mariconadas. Ví, ahora que lo pienso, al releer mi penúltimo relato, el único hecho para matar, porque yo escribo por capricho y lo cuelgo aquí, y es basura, y también para ganar premios, para los cuales escribo las cosas bien, y quiero decir que en el último relato que mandé a concurso vi un error, un error pequeño pero que está en la segunda página, y no hay nada que me joda más que los errores, en estas entradas que escribo cometo muchos errores, en la última entrada escribí "manera" en lugar de "moneda" y tengo muchos lapsus y me como muchas letras y ya he decidido dejar de escribir cursivas porque es una tontería. Las cursivas son una gilipollez, como los guiones. Las comillas todavía las voy a dejar, voy quitando ortografía hasta quedarme en lo básico. En latín y en griego no escribían separaciones entre las palabras, en japonés y en chino tampoco lo hacen. Es interesante ver las diferencias entre el lenguaje oral y el lenguaje escrito. Es interesante las formas apocopadas como "del" o "al" o cómo hay ciertas palabras que se escriben juntas y otras separadas, cuando eso da igual, si fuera Cela, y seguro que eso ya lo ha hecho alguien, escribiría una novela ya no sin puntos ni separaciones en los párrafos, sino ya sin separar las palabras. ¿Para qué? Y no lo digo por vanguardismo o por ser progre o por ser un simple snob. ¿Para qué si no? Bueno, para empezar, que no hace falta ni decirlo, para que sea más fácil de leer. Yo cuando escribo cosas procuro ser muy ortodoxo con la puntuación y la ortografía, aunque no lo sea en las cosas que digo, porque no hay nada tan absurdo, a mi parecer, como creerse innovador sólo por omitir cosas, y si yo lo hiciera, o si lo hago, es por simple comodidad. Esta explicación es una imbecilidad. El caso es que a Cercas no le gustaban los concursos o algo así, pero él en su artículo intenta aparentar que él es distinto, que él es más listo que los demás, claro. Reconozco que me mosquea que gente que no puede evitar ser tan normal como unas castañuelas, un tío que, además, es, si no me equivoco, catedrático, vaya de subversivo o algo así. Sin embargo me cae muy bien Javier Marías. Sus novelas no me gustan nada. No entiendo tampoco cómo tiene los cojonazos de meterse con Kundera en Corazón tan blanco, cuando a mí, al menos, es el escritor que más me recuerda a él. Tengo que ir a la biblioteca y sacar literaratura contemporánea, ya he agotado la anterior, o al menos lo que me interesa, es imposible leerlo todo, y menos a mi edad claro, pero me jode que me hablen de cosas que no conozco, que me digan no se qué mierdas de Bernhard y yo no he leído nada de Bernhard, de Bukowski dije una vez que no habia leído nada, pero mentí sin darme cuenta porque leí un relato suyo que publicaron en El País, y me pareció una tontería. Quizás en su época era distinto pero hoy en día no parece nada que valga la pena leer. Es uno de los últimos que tengo en la interminable lista de cosas que tengo que leer, y lo de interminable no es figurado, es que la lista es infinita. ¿Me pongo borgiano? Mejor no. Me he dado cuenta de que me es imposible escribir cuando estoy jodido, y las cosas que escribiría estando jodido serían lo mejor, por eso no puedo, mucho menos, componer, por eso sé que Chopin no tenía sentimientos. Eso está claro. Era polaco. Yo no sé que se cree la gente. Muy bonita esa escena de El pianista. Una obra tan sentimental y tan bonita como la Balada segunda, ¿o primera?, sólo puede ser compuesta por alguien frío como un carámbano. Luego "los sentimientos los ponemos nosotros al escucharla, Rubinstein al tocarla", y las comillas las pongo porque soy lo suficientemente pedante y prepotente como para citarme a mí mismo, es una frase del relato ese. Estoy harto de hablar de él. Me da miedo crear hypes, aunque tampoco tanto, total, soy anónimo. Cercas dice en su artículo que mientras estaba en uno de sus viajes, su madre, para que volviera, cogió unos papeles que había desperdigados por su habitación, los planchó, los envió a un concurso y ganó. Los premios se los dan siempre a los humildes. A los que van de humildes porque son unos putos cobardes, claro está. Ser humilde es muy fácil. Yo es una cosa que ni me propongo. Me valoro y valoro a los demás tal como soy, tal como son. Y la verdad es que no me tengo mucha estima. Sí. La madre de Cercas mandó unos papelujos que ella misma planchó, y don Javier ganó el premio. Increíble, ¿no? Al final remata la columna con un comentario que viene a ser que ¿a que no os lo habéis creído?, en el sentido de que él mismo se da cuenta de que su historia parece bastante ficticia, inventada, y pone esa frase para que le creamos y, la verdad, conmigo, lo consiguió. Y la verdad es que, probablemente, la historia es cierta, pero yo en un principio la tomé como ficticia por su inverosimilitud. Simplemente no veía la forma de que la madre del señor entrara, cogiera unos papeles, me la imaginé y todo ahí recolectando hojas blancas llenas de tachones como las que escribo yo, que la mayoría no tinen sentido entrre sí, que hay una de cada padre y de cada madre, haciendo un bloque sin sentido, planchando, porque lo que más me confundió es lo de planchar, ¿planchar las hojas? A veces no entiendo el lenguaje sencillo. Lo digo en serio, es un problema que tengo. ¿Planchar hojas?, decía, y las mandó a un concurso y va y gana. No le creí porque la narración parecía inverosímil. Porque no tiene sentido lo de juntar hojas de papel con cosas escritsa y crear obras literarias, pero es que la cosa probablemente no ocurrió como la cuenta Cercas, sino que la madre tomó una obra completada. Sobre todo porque en los concursos son tremendamente estrictos con la presentación. El problema de eso soy yo. A mí me hubiera gustado ser una persona normal. No tengo ningunas ganas de llorar ahora, pero ayer y antes de ayer sí. Sobre todo antes de ayer. Este fin de semana ha sido particularmente horrible. Pienso en que si escribo algunas entradas más cortas es porque me entretienen y me desconcentran y me quitan las ganas de seguir escribiendo, que no es que tenga ganas, es que me cuesta parar de hacer las cosas. Yo siempre fui un niño extraño. Es evidente al ver mi situación, que no soy una persona para nada normal. No suelo casi nunca mirar a los ojos  la gente, por eso mucha gente piensa que me falta un verano. Nunca he entendido, a veces pienso que cuando digo que tengo síndrome de Asperger, los otros no comprenden qué significa eso, porque yo siempre doy por sentado que todo el mundo sabe lo que es y, la verdad, no me apetece explicarlo. Para eso está la Wikipedia. Nunca he entendido los sentimientos. Ni los comprendo al verlos, ni sé exteririorizarlos, al menos carezco de esas capacidades innatas. En mi caso soy más inteligente que la media, porque el Aperger no tiene nada que ver con la inteligencia, puedes tener síndrome de Asperger y ser como Newton, que, de hecho, lo tenía, o puedes ser un completo subnormal, claro, incluso ser retrasado. Los que son de este tipo, Aperger y tontos, no conozco a ninguno personalmente, de hecho, no conozco a nadie con el mismo problema que yo, porque, simplemente, no me sale de la punta de la polla, y el psiquiatra me dijo que podía ir a nosequé reunión o asociación o mierda, y le mandé a tomar por el culo, pero con educación, los asperger tontos me dan asco. Que me traten como a un completo pirado es lo que me faltaba. La verdad es que yo soy particularmente bueno fingiendo, o eso creo yo, pero sobre todo se me nota cuando estoy cansado, porque no puedes estar siempre atento. Ayer echaron una película que me gusta, El truco final, The Prestige en inglés, en el que, ¡cuidado: spoilers!, al final resulta que uno de los magos tenía un hermano gemelo oculto que le ayudaba a hacer el truco. ¡Fin de los spoilers! Toda la vida fingiendo a todas horas. Debe ser muy duro. Yo al principio, claro está, lo mío no era producto de un plan malévolo para engañar a la gente. Cuando era pequeño, simplemente asumía que todos fingían. Me acuerdo de que yo, instintivamente, no ponía caras que reflejaran nada, sino que copiaba las reacciones de los demás. En verdad, todos hacemos eso de algún modo, copiamos las posturas, sobre todo, de nuestros progenitores, la diferencia es que yo lo hacía mucho más, y no sólo con mis padres, si no con los otros niños. Me acuerdo de que me fascinaban las caras que ponían los otros niños cuando sentían asco o pena o felicidad. Yo, por ello, siempre he sido alguien considerablemente histriónico, porque yo soy puro histrión, yo estoy actuando. Se dice que los Asperger, no es que se diga, es como se le llama en psiquiatría, se dice que somos neurodivergentes, y por eso tenemos un nivel bajo de psicomotricidad. No coordinamos excesivamente y se nos da mal hacer varias cosas a la vez. Nuestra vida ha de ser ordenada, por eso sé que yo nunca me podría permitir ser un puto promiscuo como AV o JP, ¡puta locura!, sobre todo cuando si no voy a la Universidad, es porque en mi casa, con mi puta hermana subnormal de los cojones gracias a la cual nunca he podido tener, por ejemplo, móvil, aunque sí lo tenía, sólo que mi hermana siempre lo cogía y me gastaba todo el saldo, porque mi hermana no tiene sentido común, es completamente imbécil. No sé en qué tipo de mundo vivo que le da a mi hermana derecho al voto. Mi hermana tiene ya dieciocho años, pero no aprende, es tonta. ¿He dicho que todavía se está sacando la ESO? Va con hiperactivos como ella, porque esa es la única razón que hay para que alguien suspenda algo en el Sistema Educativo Español, no importa que seas retrasado si te esfuerzas. Así hay retrasados que llegan a ser ingenieros. Sueno como un puto loco. Ahora sueno como un puto enfermo mental, cuando los únicos que saben que tengo Asperger son mis padres, mi tía y los que leen este blog, mi hermana y mis abuelos no podrían ni entender lo que es. Para el resto de la gente soy una persona normal. ¿Soy un enfermo mental? No lo creo. No me gusta ese término: enfermedad mental. ¿Era Einstein un enfermo mental? ¿Era Mozart un enfermo mental? No. Yo creo que es, más bien, una forma de ser. Sería el mismo principio que el de ser maricón. ¿Es la homosexualidad una enfermedad? Visto que los homosexuales no hacen daño a nadie siéndolo y que tienen una esperanza de vida normal, deducimos que el ser homosexual es una forma de ser. Dicen que hay varias sexualidades, o incluso, siendo queer, que no hay sexualidad, que unos son más "heteros" y otros más "gays". A mí eso me parece una gilipollez. Por lo que sé del tema, la homosexualidad es una desviación de la identidad sexual. Una perversión. Al pan, pan, y al vino, vino. Que no haga daño a nadie y que no se pueda evitar es otra cosa, pero las cosas por su nombre.

viernes 20 de noviembre de 2009

Me va a venir a recoger mi tía para ir a las Montañas en algún momento de la tarde. Siempre conduzco yo. Al menos desde que tengo carné. La historia de cómo me saqué el carné es acojonante, es otro ejemplo más de mi mala suerte en todo, de verdad. A mí me pasa mucho que hay mucho subnormal, y ha habido y habrá, que ha ido diciendo que él suspende porque los profesores le tienen manía, tanto en el instituto, como en la Universidad como con el carné de conducir. Pero es que a mí todo lo que me pasa tiene tela marinera. El problema es que si me preguntan, y a ello es debido la existencia de este blog, que por qué no estoy en la Universidad y respondo algo así como que yo soy muy listo, pero es que los profesores me tienen manía, y me la tenían, aunque no me suspendieron por eso, justamente para que no dijera que me tenían manía, cosa que todo el mundo sabía, y todo el mundo sabía que buena parte de los claustros de profesores de mi instituto trataban únicamente sobre mi persona, y lo reconocían, y los de otras clases me lo recordaban con sorna, con complacencia, con reciprocidad o con complicidad, incluso. Y yo lo negaba. Yo tampoco podía asegurarlo, y la verdad es que me parece una leyenda urbana. En el instituto circulaban varias leyendas urbanas sobre mí, todas exageradas, pero algunas ciertas, la que me apetece contar, la que más sufrió el efecto "teléfono escacharrado" fue una que decía que, cuando un tonto de mi clase me vaciló y yo me enteré, en una clase en la que íbamos a distintos desdobles, yo entré, le metí un puñetazo delante de la profesora y me marché. Muchos me han dicho que soy su héroe por eso, pero es que no ocurrió así ni por asomo. Sí que es verdad que me vaciló, pero de broma, y yo empecé a perseguirle, estábamos en segundo de la ESO, pero se ocultó entre unas mesas y consiguió esquivarme. Al ir él, efectivamente, a otro desdoble, decidí ir a su aula, estábamos en el descanso entre clases, a ver a la gente, y aprovechando que le tenía a mano, le dí un puñetazo flojito en la cara, más de broma que de otra cosa, pero no controlé mi fuerza y le dí demasiado fuerte, lo que hizo que se enfadara y me empujara. Yo era más alto y más fuerte que él, por lo que deduje que se la había ido la pinza, y me metí para la clase de él. Cuando estaba hablando con alguien, apareció detrás de mí y me dio un empujón que casi me tira al suelo. Me dí la vuelta y le ví enfurecido. El caso es que, efectivamente, le di un par de hostias bien dadas, porque era lo que me parecía que quería. ¿Para qué vienes, si no, a tocarme los cojones? Y justo después del segundo puñetazo bien dado, me marché, justo cuando entraba la profesora, que no dijo nada. Me gusta cómo se deformó la historia. Pero lo importante, lo que me hace gracia, además de cómo se deformó la historia, o cómo, sin defomarse, se cuenta de una forma que parece muy distinta. El caso es que lo que me pasa a mí con todo, es parecido a la historia de Pedro y el lobo, sólo que yo, siendo Pedro, no me reí de nadie, pago por los demás. Es como si hubiera aparecido Juan y hubiera gritado ¡que viene el lobo!, y era mentira, y después José, ¡que viene el lobo!, y era mentira, y más tarde Pablo, ¡que viene el lobo! y también era mentira, hasta que aparece Pedro, con el lobo detrás y grita ¡que viene el lobo! y nadie le cree porque los demás son unos putos mentirosos. Son esos tontos, los tontos que se creían como yo, esto ya lo he dicho, porque sacaban malas notas. Los tontos que dicen, tontos como G, que pronto es su cumpleaños, y probablemente me invitará, y esta vez no iré. Ya es demasiada vergüenza de existir. Peor sería ser él, claro. Ser feo, raro, tener una novia gorda, y estar en primero de Bachillerato con diecinueve años, claro. Entonces es cuando me siento mal por ser un cabrón al decir que mi vida es una mierda, cuando el problema es que considero yo que es una mierda, porque valoro que me merezco algo mejor, y odio atender, por eso, a valoraciones y subjetivismos, porque cualquier mierda puede hacerlo. Y yo tengo que levantar cabeza de ésto. La culpa la tienen los putos locos de mis padres, que no sé si se dan cuenta de que son gilipollas. Sobre todo mi madre y sus consejitos. ¿Por qué cojones das consejos de cosas de las que no tienes ni zorra? ¿Por qué cojones una arrítmica como tú, porque hay gente que, joder, es negada para la música, que es que no sé qué problema tienen en la puta cabeza, se puede permitir darme consejos sobre cuál debe ser la manera de aprender a tocar? ¿O por qué cojones me compráis una flauta cuando yo nunca mostré el más mínimo interés por tocar la flauta de los cojones, cuando ningún profesor mío te dijo que lo hicieras? ¿Por qué coño me das consejos y haces que tus consejos contradigan los que me daban mis profesores, que sabrán más que tu, sobre todo cuando tú no tienes ni zorra de música, y me dices que te tengo que hacer caso a tí, que los buenos hijos hacen caso a sus padres, ¡y eso hacía yo!? ¿Por qué cojones me dices gilipolleces, alguien como tú que nunca ha trabajado en lo que estudió achacando ésto a la mala suerte? ¿Es mala suerte ser una zorra y follar sin condón y luego, ¡ya veo tus opiniones sobre el aborto!, si tienen edad para hacerlos, tienen edad para darles la teta y cambiarles los pañales? ¿A quién le importa que esté mal que yo quiera que se me valore por mis cualidades, por mi talento, y no por mi esfuerzo, porque se supone que el objetivo evolutivo de esta sociedad hedonista es la de hacer feliz a todo el mundo para que no se revolucionen? Dicho esto último: ¿es eso resultado de alguna lógica superior a nosotros? ¡No! ¡Es evolución! ¡Selección natural! ¿Por qué entonces, mamá, traes a alguien al mundo a ser infeliz? ¿Por qué cojones te has empeñado en "sacarme adelante", cuando yo ya estaba muy alante? ¿Por qué me das consejos sobre cómo conducir, si tú no sabes conducir? ¿Eh? ¿Por qué no me apuntabas a dibujo o a piano? ¡Y así no tenía que aguantar como tú misma decías lo bien que dibujaba FG, o lo bien que tocaba nosequién, ¡cuando yo era mejor que ellos! ¿No ves que el que ganaba jodidos concursos era yo? ¿No ves que a la que llamaban para decirte, porque te lo dijeron, te dijeron que yo era un puto genio de la música, o al menos tenía un potencial poco usual, era a tí? ¡Eso se lo dicen a todos! ¿Les daban a todos carta blanca para jugar todo el verano porque el maestro valoraba que era el único o de los únicos alumnos de la clase que no tenía, verdaderamente nada que mejorar? ¿Por qué a V y a A, que tanto decías que tenía que aprender de ellos, porque lo comprendo, porque yo era raro, y nadie quiere tener un hijo raro, les mandaban mil libros de caligrafía y cuadernillos Rubio para practicar? ¿Porque yo no me portaba bien? ¿Porque todos los profesores, es más, la gente te recordaban que yo era raro, que era demasiado travieso? ¿Porque en preescolar y en la Escuela de Música siempre me ponían faltas de comportamiento mientras que a mi hermana, esa imbécil, no, y me decías que tenía que ser como ella? Comprendo que yo no podía ser tu favorito, porque era demasiado fácil, y por eso mientras los padres de otros se correrían, sobre todo los padres, el padre macho, les encantaría tener un hijo de mi jodido talento, tuviste que tener en la misma casa, once meses de diferencia, a las dos caras de la misma moneda, pero claro, tú no podías pedir ayuda, ayuda con un Asperger, en esa época sin diagnosticar, claro, y a una niñata insoportable e hiperactiva que tiraba mis juguetes por la ventana. Cuando le recuerdo a mi madre estas cosas siempre me salta con que lo mío en otras épocas se le llamaba ser siempre un ahuevado mental o algo así, no me acuerdo de la palabra que utilizó, y que lo de mi hermana se llamaba ser un poco nervioso. Psicología de la antigua escuela, amigos. Y lo que me digo, y lo que me decía yo a mí mismo cuando tenía depresión es que no puedo culpar a nadie por no entenderme, que tengo que hacerme entender, y que mucha gente tuvo mala suerte con su ambiente familiar, pero sólo importa el presente, y eso no se puede entender con quince o dieciséis o incluso con dieciocho, porque es muy distinto tener dieciocho a tener diecinueve, y a su vez es muy distinto tener dieciocho que tener diecisiete, pero lo que sí es verdad es que yo nunca tuve dieciocho años, y mientras creí tenerlos, porque ahora tampoco tengo diecinueve, tengo veinte, tengo veinte porque sé lo que son mis diecinueve, porque sé cómo van a ser. Pasarlos encerrado en mi casa esperando otra vez la jodida Selectividad, y por eso le tengo miedo a la primavera. Mientras creí tener dieciocho años nunca salí de fiesta a disfrutar de mi recién adquirida mayoría de edad, nunca salí a emborracharme entonces que pude comprar ron en el Carrefour, nunca disfruté del descuento en nada por tener el carné universitario. Cuando en el pasado cumpleaños de G me preguntaron qué estudiaba, putas fiestas universitarias, JP hablaba de las fiestas de su facultad, de la pivas que se follaba, mientras yo me moría de asco, día a día encerrado en mi casa ¡y no podía sopoortarlo! No puedo soportar cómo esos feos de mierda están cansados de ser felices. Están cansados de salir, de quedar con unos, de ir a otro sitio con otros, de aprobar los exámenes estudiando de resaca a duras penas. Y ni siquiera puedo pedir que se me valore porque soy más fuerte que muchos de ellos, estoy más bueno que muchos de ellos y soy más listo y sé más que casi todos, por no decir todos ellos. Porque sé más de física que ellos, sé más de literatura que ellos, ya estoy sonando como De Niro en El cabo del miedo, sé más de filosofía que vosotros. Y así soy yo, como De Niro en El cabo del miedo, encerrado, sólo que yo no estoy en la cárcel, pero como si lo estuviera. ¡Putos parias garrulos que se creen mejores que yo! Mi tía ha llegado hace unos minutos. Me está esperando. Tengo que hacer la mochila. Tengo que comprar un cuaderno y lápices. Tengo que escribir mi ensayo. ¡Qué cansino soy! Pero ¡qué bien me quedo después de soltar todo lo que llevo dentro!, y todavía me queda mucho más por vomitar.

miércoles 18 de noviembre de 2009

Muy pesado el japonés. Tengo ganas de llorar hoy, para variar. Tengo ansiedad. No hay trabajo, no hay manera de encontrar un puto trabajo ni en Randstadt ni en el paro ni en Infojobs ni en ninún sitio. Estoy muerto de asco y rallándome la puta cabeza desde que me levanto por la mañana, más bien a mediodía, hasta que me acuesto. Hoy me he levantado poco antes de las dos. No tengo razones para levantarme antes tampoco. Por la mañana sólo pienso y los pensamientos me torturan. ¿No podría haber una puta convocatoria de Selectividad en enero y así quitarme esa gilipollez de encima? Si tuviera una mente algo más inferior, si me costara algo aprenderme esas tonterías, jodido andaría, porque R suspendió dos veces Selectividad por eso. No porque fuera tonto, sino porque no es como yo. Casi nadie es como yo. A mi siempre me dieron igual los estudios, por el simple hecho de que nunca me supusieron el más mínimo esfuerzo, sobre todo para mis espectativas, que era que me aprobaran y punto, porque si quieres sacar buenas notas, como si eres el jodido Einstein, que de hecho, Einstein sacaba muy malas notas. Algo que nunca entendí de Einstein fue esa vergüenza que tuvo, después de haber revolucionado el mundo con su teoría, después de que se descubriera gracias a él la fisión del átomo que llevó a la energía nuclear, que se entere el subnormal de Zapatero, además, de que la energía nuclear es el futuro, que los molinillos son eso, molinillos, y tienen menos fuerza que el pedo de un marica, además de que la nuclear es mucho más, ¿cómo es la palabra?, ¿favorable? Me refiero a que por menos inversión, más energía, por eso es mucho más barata a corto plazo, y a largo también, porque produce más. Mucho mejor que comprarle la electricidad a Francia, que sí tienen centrales nucleares, y las siguen haciendo. Leí por ahí un artículo sobre nuevos isótopos aprovechables pero no me apetece rallarme la cabeza con eso. No quiero tampoco hablar de R, que puede incluso ser reconocible, R está estudiando un módulo ahora. Era de un colegio de pijos experimental, con muy buenos resultados, de esos que tienen a muchos alumnos con mejor nota de Seletividad, muy caro, y es un tío listo, habla también muchos idiomas, pero es mucho más pragmático que yo. Yo soy un puto loco. Y él tenía a los amigos de su coegio, unos tontos, pero yo no. En mi instituto pro-garrulo-aceitunero-bakala, era un poco difícil el compaginar el no ser un paleto, con tener buenos resultados académicos, este no es problema de mi instituto, en realidad mi instituto no tiene ningún problema que no tengan los demás institutos, que ya son bastantes. Ayer justamente vi a un antiguo amigo, o algo así, trabajando de cajero en el Carrefour. Estaba mayor, joder, hacía que no le veía desde primero de Bachillerato. La última vez que le vi decía que aunque el año anterior, cuarto de la ESO, había sacado las mejores notas de la clase en Física, ese año, primero de Bachillerato, el tecnológico en su caso, había suspendido. Sé del año pasado por el Tuenti, del que me quité en marzo, cuando entré en depresión, para llamar, sí, la atención, porque en estos tiempos que corren lo más burdo que puedes hacer para llamar la atención es irte de una red social, y desde que me quité, además, soy mucho más feliz, sé del año pasado, decía, que, como poco, no aprobó Selectividad ni en junio ni en septiembre el chico este, cuyo pseudónimo, que es muy ilustrativo, no puedo decir, pues no aprobó porque no decía que estuviera en la Universidad, y una de las razones por las que se va a la Universidad hoy en día, pienso en lo aislado que estoy, es para ponerlo en el perfil del Tuenti. Lo que demostró aquello es que, además, estuvo en Selectividad en junio, le ví, y llevaba mochila, e iba con mis antiguos amigos garrulos, de lo que se deduce, además por fotos en las que le ví fumando porros con mi antigua peña, que era muy improbable que fuera a la Universidad. Ahora mismo no sé si va, y dudo que suspendiera Selectividad en junio. No es el tipo de persona. Tiene que haber algo muy sórdido para suspender un exámen que en este país aprueba gente con síndrome de Down, es más, en este país un retrasado grave con un cromosoma duplicado puede sacarse dos carreras, que yo lo veo muy bien, de puta madre, pero entonces no sé qué tipo de prestigio intelectual puede tener una Universidad, porque parece que, ya no en este país, si no en todo el mundo, y no soy el primero que se queja de ésto, el mismo Einstein ya sé quejó, y Darwin, y Churchill, de que lo que importa es el esfuerzo y, sobre todo, el criterio del maestro, pero pasa que el maestro no es maestro ya, es todo lo contrario, porque el maestro debería ser un ejemplo. El maestro, magister, es el mejor, el que es elegido para impartir la lección, para enseñar, tiene que ser el mejor, o al menos se puede esperar que sea el mejor, pero en este país son los peores, es más, casi se considera una vergüenza el ser profesor, y los profesores lo saben, y se avergüenzan. Un sistema educativo que sí funciona bien, es, de hecho, primero en todas las estadísticas, es el noruego, en el que se mira que los profesores sean los mejores, al contrario que en España, que son los peores de sus respectivos ámbitos, y no os creáis que digo ésto muy a la ligera, porque soy primo, sobrino, hijo, nieto, biznieto y tataranieto de maestros de alguna índole. ¿Qué lleva a una persona  querer ser profesor? Una es una buena experiencia con el profesorado, como mi madre, otra es el enchufe, como mi padre, y la otra, la más extendida sobre todo entre los profesores de instituto, es que hay que comer, y les da igual su trabajo. Si me dieran un euro por cada vez que me han soltado algo como a mí me van a pagar igual, o eso está fuera de mi horario, decir que ahora sería millonario quedaría exagerado, pero sí que me daría para un ordenador algo mejor, y el mío no está nada mal. Casi me veo en la obligación de hacer una aclaración sobre mis padres. Mi abuelo paterno, en paz descanse, al que, por cierto, nunca conocí, era profesor de matemáticas, director durante algún tiempo de un instituo de un pueblo de Castilla, y que más tarde fue jefe de estudios en un instituto de aquí, de Ciudad Dormintorio. Mi padre, en la época de Franco, fue profesor de Trabajos Manuales, en ese caso adjunto, Gimnasia, para el que hizo una oposición, y Formación del Espíritu Nacional, asignatura en que, conociéndole, debía ser un maestro ejemplar. Me llaman para cenar, pero paso, que todavía no he terminado. Bueno, la verdad, es que no creo tener nada más que decir. Mis entradas son cada vez más cortas. La verdad es que me siento mejor después de escribir. Se me ocurre ahora otra cosa. Los ejemplos que he dado de razones que llevan a alguien a ser profesor, son sólo unos pocos, claro está, también hay otras, como querer hacerle un bien a la humanidad o gilipolleces así, que hay gente para todo, y se me ocurre terminar un razonamiento, y no suelo terminar los razonamientos, de que si yo fuera Einstein, visto cómo me trató el sistema, la hubiera liado para destruír el mundo. Lo que quería decir que no entendía de él,era esa filantropía absurda. Te tratan como a una mierda y vas tu luego y revolucionas la física y nos das energía y conocimientos para los viajes espaciales. Le educaron en un ambiente muy religioso. Nadie es perfecto.